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EL SOL: OTRO CENTRO DEL UNIVERSO

Creando arte y felicidad desde siempre

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EL SOL: OTRO CENTRO DEL UNIVERSO

Desde la antigüedad el Sol ha representado la divinidad, las civilizaciones adoraban a un supremo poder que dentro de nuestra capacidad sensorial no podía ser otra que la resplandeciente estrella diurna. El sol siempre ha sido un punto central para el ser humano.

Esa energía primordial, la trinidad inicial como en un principio ahora y siempre es la que mantiene, crea y destruye los mundos. En menor escala esa es la energía de vida que poseen los rayos solares. Además de luz y calor en el universo existe el prana, una energía vital que en sánscrito significa «aire inspirado» y que es el fundamento de los procesos naturales, tanto físicos como mentales y espirituales, del movimiento, la evolución e igualmente hace manifiesto el mundo y posibilita la vida. 


El prana lo absorbemos a través del pelo que hace de antena, por medio de las uñas y de modo especial mediante la respiración estableciendo una relación psíquica muy sutíl con el Sol. También nuestros ojos mediante los conos y bastones absorben los fotones de la luz portadores de prana.

El momento apropiado para asimilarlo mejor es en la salida y ocaso del Sol. El crepúsculo nos permite mirar al Sol directamente sin que nuestros ojos sean dañados. Es en este instante la mejor oportunidad para recibir prana y ejercitar la respiración mientras se medita sobre el disco solar.  Muy importante antes de ponerse a meditar es cerrar nuestro campo energético diciendo que estamos dentro de él y que nada ni nadie puede atravesarlo.

Hay muchos tipos de respiraciones una por ejemplo se centra en inspirar por el lado derecho de la nariz, tapándose el izquierdo y viceversa para expirar, cada fase durando 8 segundos.      


La mejor posición Chac Mool para meditar al amanecer.


Podemos practicar ver al Sol como un ser inteligente que se une con nuestra conciencia y se relaciona en una unión mística para transferir energía; un proceso de transmutación para acrecentar las condiciones físicas y mentales. Todos los animales despiertan antes del amanecer para absorber las sutiles radiaciones del astro Rey. También nuestra melatonina varia según la luz solar para despertarnos con los primeros rayos y dormirnos cuando anochece.

En esta posición sentados y ligeramente tumbados hacia atrás y con las manos colocadas en nuestro plexo solar a modo de cuenco simbólico al amanecer nos permitirá almacenar los rayos solares llenándonos de energía. Difiriendo del uso que se le daba en la antigua cultura Azteca a estas estatuas de sacrificio.

LA HELIOTERAPIA

El beneficio de la energía solar no sólo se aplica a nivel espiritual sino también al cuerpo físico mediante la helioterapia, en la cual se potencia la absorción de las energías solares a través de la piel, el cabello, las uñas y los ojos los cuales están diseñados para absorber los i-fotones que porta la luz solar.

El mejor libro para entender la mecánica del universo.

«SOLO PODEMOS ENTENDER ABSOLUTAMENTE TODAS LAS LEYES DE LA FÍSICA, CUANDO POSTULAMOS QUE VIVIMOS DENTRO DE UN ORDENADOR I-FOTÓNICO.


«La teoría del todo i-fotónica unifica de una forma exagerádamente simple toda la ciencia. Absolutamente todo lo que sucede en nuestro entorno, así como en el universo, está relacionado con el modo de funcionamiento del ordenador i-fotónico dentro del cual vivimos. José Antonio Hernando Abejón.

REFLEXIÓN

¿Acaso no es la aurora la mejor noticia de cada día? ¿Dónde está la necesidad de contemplarla en el rol de nuestras prioridades? En la actualidad esa conexión solar antigua vive olvidada aunque a pesar de todo, como por inercia, seguimos disfrutando de ella aunque sea rápido. Seguimos creyendo que la salida del Sol significa continuidad. Nuestros ancestros esperaban ansiosos su vuelta cíclica. Podemos consumir nuestra etapa vital en vanidades oscuras y olvidar completamente el Sol pero sin el amanecer sería imposible la vida. Más allá siempre hay un nuevo día aunque a veces creímos que la noche iba a ser eterna.

Es sencillo levantarse, contemplar los colores de la aurora, oír los trinos, oler a tierra, notar la brisa, comer frutos, beber agua, amar la vida, dormir sin miedo y empezar de nuevo. ¿Por qué no dedicarle su tiempo, sin prisas y pensar que somos parte del amanecer?

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